Gramática

Los falsos cognados o falsos amigos

Los falsos cognados (o falsos amigos) entre el español y el portugués, son palabras que por su morfología nos pueden inducir a confundirlos con términos idénticos o muy parecidos en el otro idioma cuando, en realidad, presentan significados muy diferentes o, en ciertos casos, opuestos.

¿Cómo identificar un falso cognado?

Esta tarea es muy difícil, ya que el portugués y el español, al ser lenguas de la misma familia lingüística (las lenguas “romance”), presentan muchas similitudes en cuanto a su sintaxis y vocabulario, lo cual hace que al encontrarnos con una palabra en el otro idioma, que se escribe en forma idéntica en nuestro idioma, por una cuestión de economía, tendemos a utilizarla confiando en que tendrá el mismo significado al que estamos acostumbrados.

Sin embargo, hay determinadas estrategias que nos pueden ayudar a identificar cuando algo no está funcionando bien con muchas de estas palabras.

 

“Para la ensalada no me gusta este aceite.”

“Aceite” es un vocablo que también existe en portugués en la forma conjugada del verbo “aceitar”. Sin embargo, en español, “aceite” es un aderezo que se utiliza para cocinar y también un lubricante utilizado en mecánica. Es decir que en español, la palabra “aceite” tiene una función nominal (de sustantivo).

En nuestro ejemplo anterior, la estructura sintáctica nos da ciertos indicios semánticos. En particular, el término “aceite” está precedido por el verbo “gustar” y por el pronombre demostrativo “este” que, en nuestro ejemplo necesariamente precede a un sustantivo (aceite). Por esta razón, “aceite” no podría ser considerada con el mismo significado que tiene en portugués.

En otros casos, podemos utilizar la estrategia de la identificación por el contexto lingüístico. El contexto lingüístico está determinado por diferentes factores, como la situación de habla, los interlocutores, el tema de que se habla, etc. Por ejemplo, en un taller mecánico, se presenta la siguiente conversación entre un mecánico y su cliente:

Cliente: – Hola, ¿cómo le va? (Estirando el brazo para darle la mano).

Mecánico: – No le doy la mano porque la tengo engrasada.

Aquí, el término engrasada cumple una función adjetiva, igual que en portugués pero, además, el contexto lingüístico nos indica que este “engrasada” del español no tiene el mismo significado que el “engraçada” del portugués. Algo “hace ruido” en el sentido de la oración aun cuando la palabra tiene la misma función sintáctica (adjetiva). Es el momento de “sospechar” del significado de la palabra e intentar inferir por el contexto comunicativo y, si esto no resulta ¡recurrir al diccionario!

Hace algunos años, en una conferencia con público mayoritariamente hispano-hablante, un disertante brasileño relató que en cierta oportunidad había pasado por una situación que lo había dejado muy “embarazado”, ante lo cual casi todos los presentes nos sonreímos. Sucede que en español, sólo las mujeres pueden estar “embarazadas”, ya que esto indica el periodo de gestación de un bebé en su vientre. Evidentemente, el disertante había querido decir algo diferente, y en seguida se percató del error ante la reacción del público. El contexto nos indica muchas veces que nuestra suposición sobre el significado de un término es incorrecto.

El contexto lingüístico y comunicativo debe ser el primer indicador que nos guiará sobre si un término es efectivamente el que estamos suponiendo en función de nuestra condición de hablantes nativos de portugués. Difícilmente “comamos un estofado” cuando hablamos en portugués, pero con todo gusto lo haremos si hablamos en español. Para un brasileño sonará extraño (y quizá incomprensible) que alguien utilice el término “exquisita” para elogiar una comida, que diga que una mujer está “borracha”, o que una prenda de vestir en liquidación está “barata”. Bueno, ese será el momento de poner a funcionar toda nuestra capacidad de inferir sobre el significado real en español.

Los falsos cognados son siempre un desafío para cualquier brasilero que está aprendiendo español pero este tema ¡es parte del desafío! Entonces, los pasos a seguir:

1) Partir de la consigna de que no todas las palabras en español tienen el mismo o similar significado que su equivalente en portugués.

2) Ante la menor duda sobre el significado de un término, sospechar que en español puede significar otra cosa totalmente diferente.

3) En caso de encontrar una palabra con significado “sospechoso”, intentar interpretar a qué categoría gramatical (verbo, adjetivo, adverbio, pronombre, preposición, etc.) corresponde. ¡Esto nos puede dar mucha información!

4) Considerar el contexto comunicativo y lingüístico.

5) Cuando hemos confirmado que el sentido del término no es el que suponíamos de acuerdo al significado que tiene en portugués, intentar inferir su posible significado a partir del contexto comunicativo y situacional.

6) Si aún no estamos seguros del significado en español o no nos es posible deducirlo, podemos recurrir al diccionario para confirmar.

7) Una vez que hemos aprendido cuál es el sentido del término en español, podemos tomar como práctica escribir tres oraciones en español utilizando la palabra aprendida.

Cuando los identificamos, los falsos amigos pueden convertirse ¡en muy buenos amigos! Sólo es cuestión de compartir más tiempo con ellos y ¡nombrarlos más seguido!

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